Giros, vueltas y sueños

Yo sospecho que si Dios me ha ordenado escribir estos “blogs”, este será el más importante en el sentido de que le probará al lector unas cuantas cosas:

1. Dios tiene un plan particular para cada uno de nosotros porque no somos copias sino originales, con una huella digital y de campo magnético emitido por la electricidad que nos gobierna. Esto es una maravilla única… Así que este plan para cada uno de nosotros, Él lo maneja con ciertos giros a derecha e izquierda (G) a través del Espíritu Santo.

2. Él también nos equipa (E) con una familia en particular, y educación y lugares geográficos que debemos visitar en este caminar hacia el Emaús de cada una de nuestras vidas, y Él nos acompaña, muchas veces sin nosotros reconocer que Él está totalmente presente y a la par de nosotros, y otras mirando al pasado y haciendo una lista, como la que estoy haciendo, de cada momento que reveló Su Presencia en nuestra vida pero que no lo reconocimos como tal en ese momento!

(G) y (E) marcarán los diferentes eventos.

Es por eso, que después de leer este mensaje, cualquier persona que no crea en Él tendrá que concluir que las siguientes historias no pueden ser entendidas sino bajo la luz de lo sobrenatural. Este “blog” será muy extenso… pero tienen una semana entera para leerlo. Lo siento y por eso no escribiré otro sino hasta finales de la semana que entra… En realidad, oré mucho esperanzada de que no debía revelar tanto detalle, y entre más recé, más estuve convencida de que todo lo que revela la gloria de Dios en nuestras vidas, debe ser pasado a otros como un ejemplo de su amor loco, de Su misericordia. Así que aquí les va…

Familia: (E) Yo fui hija única de mi mamá. Mi abuela materna fue la que principalmente me crió y me amó mucho… Yo nací cuando ella tenía solo 38 años. Esta mujer era muy religiosa. La recuerdo a menudo diciendo frases como: a) “El tiempo perdido hasta los santos lo lloran”. b) “Nunca dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Ella se levantaba a las 4 y media de la mañana a rezar el Rosario, y yo recuerdo despertarme y ver su ejemplo del tiempo dedicado al Señor.

No hay duda de que mi Dios me dio una formación sólida. Recuerdo vivamente cuando visitábamos la casa del papá y hermanas de mi abuelita, y cómo se turnaban para leer partes de la vida de Sta. Teresa de Jesús durante la comida principal (el almuerzo al medio día en América Latina). Crecí pensando que los santos eran mis amigos y los ángeles mis compañeros. ¡Y todavía lo creo así! Las raíces paternas y maternas estuvieron benditas por novelistas, poetas, músicos que tocaban música sagrada, compositores, escultores de arte religioso. Yo misma escribí mucha poesía cuando era joven, (E) y esta herencia me equipó para a escribir con facilidad.

GIROS Y VUELTAS

1. Mi entendimiento de la presencia de Jesús en la Eucaristía cuando sólo tenía 6 años y este gran amor por Él que me ha dominado desde entonces, fue un encuentro con Jesús que en retrospectiva me llenó de gracias para hacer todos mis giros y decisiones.

(G) Como algunos de ustedes saben, yo “demandé ser alumna interna en un colegio para comenzar mi primer grado, Sta. Margarita María Alacoque, y adonde aprendí del amor de ella por el Sagrado Corazón. Mi llamado fue dormir cerca de Él porque lo amaba mucho (E)… Yo todavía lo recuerdo bien! ¿Y cómo explicar este amor? No hay palabras adecuadas para hacerlo…

2. (E) Ustedes también saben que estudié en una escuela comercial nocturna y me gradué de secretaria a los 11 años y esto me ayuda a escribir estos “blogs” con rapidez… También me ayudó mucho para mis estudios de medicina porque yo escribía a máquina mis tareas con facilidad y sin tener que depender de otros.

3. (E) Tuve clases de inglés del primer al tercer grado y luego me cambié a escuelas públicas. Hice mi sétimo grado en la Lincoln High School, una escuela privada y muy cara que fue difícil pagar… Todo esto me sirvió para ser escogida como estudiante de intercambio y venir a los Estados Unidos, y también para que años después pudiera estudiar medicina en los textos médicos americanos más recientes que todavía no habían sido traducidos al español.

4. Me hice médico en un país extranjero (en mi país no había todavía una escuela de de medicina) y me gradué con altos honores, lo que me ayudó a no tener que pagar por esos estudios. ¡Durante estos años me acuerdo cómo yo amaba a Jesús…! Vivíamos en un apartamento pequeño pero en un área de ricachos aunque nosotros no lo éramos, pero no iba a Misa con los ricos a la parroquia de Cristo Rey. En lugar de ello, me iba a la Iglesia de San Juan Bosco con los más pobres. A través de estos años, el amor por este Hombre/Dios se mantuvo intacto y como mágico y básicamente yo no trabajé mucho en obtenerlo… Fue Su misericordia… Él tenía un plan, así como lo tiene para cada uno de nosotros.

5. (G) Después de graduarme, acepté una posición como interna en un hospital local de este país extranjero, pero justamente una semana antes de comenzar, me desperté un día y sabía que debía movilizarme a mi país… A pesar de la sorpresa para muchos, especialmente de profesores y compañeros, renuncié a este cargo y me fui a la ciudad capital adonde yo nací. Tenía que tomar y pasar un examen (probando que tenía el conocimiento médico necesario) para poder hacer mi internado… Mi papá me ayudo con el dinero necesario mientras me preparé y lo pasé sin dificultad.  Pero no escogí un internado rotatorio en todas las especialidades, sino sólo en medicina general, esto es,  trabajando estrictamente en las salas donde estaban los pacientes con enfermedades de medicina interna porque yo quería ser cardiólogaOdiaba con pasión la atmósfera de sala de operaciones.

6. Al mismo tiempo yo sabía que quería adiestrarme en los Estados Unidos, y de nuevo tenía que tomar otro examen en inglés en la Embajada Americana.  Era un examen muy difícil, de muchas horas pero lo pasé sin problema. Una vez más, el inglés me ayudó mucho. Sin embargo, este giro de último minuto que me trajo a mi país de origen  fue esencial para procesar la “tarjeta verde de residencia”, en lugar de una visa de estudiante para hacer el adiestramiento y tener que volver a mi país porque no podía trabajar. Además, no hubiese podido procesar esta tarjeta desde el país extranjero adonde había estudiado medicina… El Señor lo sabía pero yo no había pensado en eso.

Sin embargo, para procesar la tarjeta de residencia necesitaba tener un trabajo en equis hospital en Estado Unidos y así que apliqué a 5 de ellos en Michigan, Pennsylvania y Nueva Jersey. (T) Entonces hice un pacto con el Señor y le dije que el hospital que respondiera primero, a ese me iría, y esto si alguno respondía… El de Detroit, Michigan lo hizo pero todos los cinco me aceptaron. Fue hasta hoy que me di cuenta que la catedral de Detroit está dedicada al Santísimo Sacramento. Ja! Encontré en este hospital a mi futuro esposo quien era un residente de patología.

7. Llegué a los Estados Unidos en julio y ese octubre apliqué en el mismo hospital para hacer una residencia en medicina interna necesaria para eventualmente hacer mi especialización en cardiología. Las residencias son asignadas el siguiente enero en todos los Estados Unidos. Yo obtuve la posición para comenzar el próximo julio. Sin embargo, un día en mayo me desperté sabiendo que tenía que hacerme anestesióloga… (G) Renuncié a esta residencia, y de nuevo sorprendiendo a muchos, siendo además  algo poco usual para mí quien soy una perfeccionista, siempre llego temprano a todo y soy muy responsable. Sin embargo, tuve un  problema porque no encontré posiciones disponibles en anestesia; pero un hospital judío en el mismo Detroit “creó” una para mí… Estoy segura que el Señor estaba detrás de todo esto.. Me encontré con un jefe de departamento extraordinario, un anestesiólogo judío quien se sentó conmigo por largas horas en la sala de operaciones adiestrándome en este arte… Es interesante que hace 6 años me enteré que la madre de mi bisabuelo paterno era una judía sefardita… Los judíos españoles se conocen como sefárdicos…

Este cambio de especialidades me llevó a lo que llamamos una práctica supeditada a hospitales, y esto fue muy importante para poder movilizar mi familia cuando fuera necesario, y pasó varias veces dictadas por los cambios de trabajo de mi esposo en patología. Con una práctica de cardiología no hubiese sido posible. Desde entonces nunca más me acuerdo odiar la sala de operaciones… Tampoco recuerdo querer ser cardióloga

8. Se me ofreció quedarme como anestesióloga en ese hospital judío lo cual decliné. ¿Por qué? No tengo la menor idea… Estoy segura que el Espíritu Santo tuvo que ver con esta decisión. Encontré un trabajo el cual dos años después me produjo un cuarto de millón de dólares por año. Estuve ahí por 5 años pero los trabajos de patología para mi esposo eran pocos y mal pagados… Finalmente, él encontró uno cerca de Ann Arbor, Michigan. Yo dejé el dinero de mi salario atrás y moví la familia para allá. Para entonces ya habíamos tenido carros Mercedes Benz y un Cadillac. Había estudiado decoración de interiores y teníamos una casa lujosa en un  barrio rico en un suburbio de Detroit. Lo dejé todo y me movilicé a este pequeño hospital adonde mi esposo era el jefe de patología. Hice $15,000 en los primeros 6 meses y por obvias razones tuve que cambiarme a enseñar anestesia en una famosa universidad cercana. Un año después, mi esposo insistió con la idea de volver a Latino América, pero a mi país de origen y no al de él en el Caribe, para compartir con ellos nuestro conocimiento…

Entonces decidí adelantar un año la Primera Comunión de mi segundo hijo, porque de lo contrario hubiese tenido que recibir la preparación en español para ese importante encuentro con Jesús, idioma que él casi no conocía.  Es por esto que conocí a una monja, la hermana María Fe quien era la directora de la educación religiosa de mi parroquia. Por la forma como le hablé de la Eucaristía, ella pensó que yo era miembro de la comunidad pentecostal católica “Palabra de Dios” de Ann Arbor… Como no era así, poco después ella me introdujo a un grupo de oración de 500 personas (uno de tres grupos) que se reunían semanalmente, y muy poco después en un 19 de mayo de 1977,  me bauticé en el Espíritu Santo (un re-afirmación de mi Confirmación). Mirando atrás, me di cuenta que me había mudado para Ann Arbor para tener un encuentro personal con la Tercera Persona de la Trinidad. Fue poco después de esto que el autor de la biblia (el Espíritu Santo) me llevó a enamorarme de la Palabra de Dios escrita… (E).

9. (G) Finalmente nos movilizamos a mi país de origen, sólo para regresar 18 meses después a los E.U. La medicina socializada no era lo que pensamos. Cuando sacan el aspecto monetario de la práctica de medicina, los médicos no se esmeran tanto en su trabajo… Ven un número estipulado o requerido por día  de pacientes no urgentes y se van a sus casas… Para ver a un médico, estos pacientes tienen que esperar de 2 a 3 meses… También y en general, el cuidado de los enfermos parecía inferior al menos de acuerdo a mi estándar. Encontramos que médicos veían pacientes en su práctica privada y sin esperar largo tiempo, pero el costo era cubierto por el bolsillo del paciente. Al final, los ricos obtenían mejor cuidado que los trabajadores corrientes. Y esto es probablemente lo que pasa con la medicina socializada en todo el mundo y no es la solución perfecta que pensamos.

10. (G) Así que el Señor nos trajo de vuelta a Ann Arbor pero los trabajos de patología seguían siendo escasos. Entonces mi esposo decidió adiestrarse en otra especialidad y escogió aplicar por una residencia en Anestesiología… y se la dieron en un muy buen hospital universitario  en el norte de Ohio. Yo también encontré trabajo en una famosa clínica cercana. Cuando comencé a buscar una casa en la nueva ciudad, terminé contactando por teléfono (por la misericordia de Dios) a una mujer que trabaja en bienes raíces y quien resultó ser católica, miembro de una parroquia jesuita. Ella nos buscó una casa en la misma parroquia y cercana al tránsito rápido de trenes para que mis dos hijos mayores pudieran asistir (unos años después) una lejana pero magnífica escuela secundaria jesuita… Eventualmente, fui invitada con otros anestesiólogos a reorganizar otro departamento de anestesia en la misma ciudad. Y de nuevo, en este último lugar, un cuarto de millón de dólares al año me llegó al bolsillo.

Sin embargo, unos dos años y medio después, Satanás tentó a mis jefes, un doctor y una doctora, y no renovaron mi contrato sin razón alguna. Varias de las enfermeras anestesistas y anestesiólogos pensaron que los llevaría al sistema judicial… Yo sabía que el Señor no lo quería así… De hecho, hasta el día de hoy, no he odiado ni resentido a estos doctores ni un segundo. La gracia era abundante. En retrospectiva, a mí me maravilla cómo el Señor permitió estos hechos para que caminara al Calvario con Él, y por ello, me llenó de paciencia, de tolerancia y de falta de resentimiento. Esta actitud los tocó profundamente y meses después, ellos se excusaron con mi esposo por la injusticia que me habían hecho. Me quedé en casa por un año sin trabajar para que los ánimos de estos doctores se calmaran y no fueran a darme una mala recomendación para otro trabajo.

Fue durante este año que yo entendí que debía contemplar la misericordia de Dios y sentí la necesidad de escribir un libro en la materia… (E) Se me había equipado con una gran cruz ya que mi salario era indispensable para mi casa. Mi esposo a estas alturas ya era anestesiólogo pero trabajaba con un HMO (sistema como medicina socializada pero no federal, adonde a los médicos se les paga un salario específico) y su salario era bajo. Yo había finalmente vivido la persecución de la cual habló Jesús, pero este año me dio tiempo para saborear las enseñanzas de santos católicos como Sta. Teresa de Ávila, San Juan de la Cruz y otros santos carmelitas.

11. (G) Después de este año, encontré trabajo en un hospital pequeño católico en Indiana.  Resultó que este hospital había sido escogido con otros 17 hospitales en todo los Estados Unidos por la “Comisión de Acreditación” para implementar lo que llamaban “agenda de cambio”. Esta comisión se dedica a revisar las reglas y procedimientos y su implementación de la práctica médica hospitalaria y  que conducen a reducir errores médicos. Ellos “acreditan” los hospitales, es decir, aseguraran que estas prácticas preventivas son llevadas a cabo. (E) El Señor me estaba equipando inmensamente… como ya lo verán.

12. Tres años dentro de esta práctica en Indiana, viajé a Houston, Texas a una conferencia médica. Yo siempre leo la biblia de los Gideons que hay en todos los hoteles y en este particular jueves del 4 de mayo de 1989, la fiesta de la Ascensión del Señor a los Cielos, un día que tuve que ir a Misa como se requería en esos días, me encontré con el tercer capítulo del libro de Josué y se convirtió en un llamado. En este capítulo, Josué cruzó con el pueblo de Israel el río Jordán que había sido dividido en dos por el Señor, para poder entrar a la Tierra Prometida; fue entonces que escuché unas palabras que me dieron a conocer que se nos serían ofrecidos trabajos a mi regreso a Indiana  y que los aceptáramos.

¡Y así paso! Ese domingo 7 de mayo y solamente a unas horas de regresar de Texas, recibimos una llamada del HMO en Ohio adonde mi esposo había trabajado (y en la misma ciudad adonde yo había sufrido esta persecución profesional), y nos ofrecieron trabajos a los dos. Yo como jefe de departamento porque tenía más años en la especialidad, y mi marido como anestesiólogo como lo era antes. La oferta de dinero fue grande. Nos movilizamos. (G) Esto permitió que el segundo set de hijos pudiesen asistir a la misma escuela secundaria  jesuita adonde sus hermanos mayores habían ido.

13. Solamente dos meses después de estar en el nuevo trabajo, mi experiencia de haber sido miembra del hospital en Indiana escogido como “unos de los 17 para la agenda de cambio”, permitió que este hospital de este HMO fuera acreditado, a pesar de que nada había sido preparado antes de yo llegar. La Comisión pensó que ya que yo conocía esta nueva “agenda de cambio”, todavía muy nueva en el resto del país, yo podría implementarla y por eso nos pasaron… (E). Esto marcó otro momento importante en  mi experiencia con esta comisión como ya lo verán. El departamento de anestesia estaba muy mal. Me encontré con tres anestesiólogas quienes no tenían idea del arte de anestesiología y pude encontrar un hospital cercano grande que les daría un curso de tres meses a cada una para refrescarles todos los adelantos de la especialidad. Ellas rehusaron aceptar. Así que yo también rehusé a seguir de jefe de un departamento adonde los pacientes no pudiesen recibir el mejor cuidado y el más seguro, y renuncié a pesar de que este HMO me ofreció más dinero para quedarme.

14. Busqué otro trabajo y encontré uno como asistente profesora de anestesia precisamente en el hospital universitario adonde mi esposo se había adiestrado… Sin embargo se desató otra persecución profesional. La doctora extranjera que estaba en ese momento como jefe del departamento del hospital pequeño católico en Indiana, mandó un reporte malísimo sobre mis habilidades. De acuerdo a ella, yo era muy mala anestesióloga y quien no me llevaba con otras personas. Finalmente fue esta Clínica famosa y muy cercana y en la cual yo había trabajado antes, la que convenció al departamento legal de esta universidad de que  era un error porque mi práctica había sido mejor que lo común cuando yo estuve con ellos, y que me llevaba con todo mundo. Pero porque esta información de Indiana estaba en sus manos, accedieron a no reportarme a la oficina federal en Washington, D.C. adonde mantienen records de médicos con todos los mensajes y pruebas de ser ineptos, pero no accedieron a darme el trabajo. 

Me costó $5.000 en gastos legales y después de 3 meses de negociaciones anteriores de esta decisión, fue el Espíritu Santo Quien me dio la sabiduría (como lo prometió Jesús mismo) de decirle a mi magnifico abogado protestante (muy religioso) cómo forzar a este departamento legal dirigido por un ex juez católico… a que al menos no me reportaran a Washington. Yo había vivido Su Palabra… Él me había dado las palabras para defenderme en frente de las cortes cuando injustamente nos persiguen … ¡Já! Aunque la cruz era muy pesada… pero Él me había demostrado que estaba caminado conmigo. Si me hubiesen reportado a esta oficina federal, aunque era una mentira, no hubiese podido encontrar nunca más un trabajo. ¿Quién va a querer emplear a un anestesiólogo peligroso? Esta mujer que mintió nunca me produjo resentimiento… La gracia de nuevo fue abundante… Esta es la libertad que Cristo nos ofrece… y que nadie más nos la puede dar…

15. A mediados de los años 90, los trabajos en anestesia eran escasos, y por eso, tuve que viajar a lugares distantes para trabajar temporalmente en Indiana y Michigan. Fue en uno de esos hospitales que una enfermera me introdujo a la plantita verde de la cebada, un producto que da mucha energía y que detoxifica  al cuerpo  de acuerdo a estudios de un científico japonés, el doctor Hagiwara. Mi amor por la medicina naturopática había comenzado y que me llevaría a descubrir fuentes de depresión y pérdida de  memoria en mi propia vida…

16. (G) Eventualmente encontré un trabajo en esta última ciudad donde viví 10 años antes de retirarme hace 6 meses al oeste de Estados Unidos. Si hubiese llegado a ser profesora asistente de anestesiología, hubiese perdido esta última cita, uno de los llamados más importantes de mi vida, uno que me prepararía con mucha oración unida a sufrimiento, para este momento cuando le informo al mundo en la forma más pública posible, todo acerca de Su amor y misericordia en  mi vida.

Bueno, comencé en esta última ciudad donde viví 10 años con un trabajo en este hospital muy bueno y grande pero del cual tuve que salirme por el asunto del aborto por demanda. Por los siguientes doce meses no pude conseguir trabajo en ninguno de los Estados adonde tenía licencia para practicar medicina, y fue cuando mi esposo fue diagnosticado con cáncer. Entonces que se abrió el trabajo para la dirección de un centro de cirugía y casualmente en esta misma ciudad… y me dieron la posición instantáneamente precisamente por la experiencia que yo tenía con la “Comisión de Acreditación”…… El Señor con mucha anterioridad y a través de todos los giros y vueltas que me hizo dar, me había preparado para que no pudiera escapar esta cita antes del tiempo asignado.

¿Y por qué era esta cita en esta última ciudad tan importante? Porque de esta vez yo pude haber dicho que no a quedarme 5 años sin trabajo permanente y con gastos inmensos. De esta vez no dependía de otras personas en darme trabajos o no. El Señor quiso verme tomar la batuta de mi “sí”  y de hacerlo con gusto aunque no entendiera ni media palabra del por qué, y sólo haciéndolo para darle honor y gloria a Él, y para demostrarle cuanto amor y confianza le tenía a Su misericordia. Otros giros Él los ordenó. En este caso, Él me mostró la dirección para un futuro pero me dejó decidir si me sometía a esta Su voluntad, esto es, si aceptaba “caminar en agua” mirando su Faz con un profundo “sí” a esperar, aunque las voces alrededor mío me aturdían, me daban desilusión y no me daban apoyo. Era el tiempo de graduación… donde tenía que actuar lo que hablaba…

Pero miren la secuencia: el Señor me preparó con la primera persecución para llevarme a uno de los famosos 17 hospitales de la agenda de cambio. Luego, fue dirigida en Texas a través de la Palabra de Dios a aceptar el trabajo con este HMO y así obtener más experiencia con esta comisión de acreditación de hospitales que me ayudaría años después a conseguir mi último trabajo con facilidad y no cambiarme de ciudad, pero el HMO estaba en el mismo lugar adonde sufriría mi segunda persecución profesional, de manera de no obtener ese trabajo y llegar a esta última ciudad en el tiempo estipulado para poder graduarme… Si no hubiese recibido la señal en Texas con el anuncio de trabajos que llegarían, ni los hubiésemos considerado. ¡El Señor sabe cuándo necesitamos señales! ¡Qué gracia tan maravillosa, que dulce es su sonido!

De esta vez, Dios me ayudó a pasar este centro de cirugía con una acreditación con el máximo porcentaje, 98%, y más que ningún otro centro de cirugía en los Estados Unidos en la historia de esta Comisión. Pero poco después, el dueño principal de este centro de cirugía con la mayoría de acciones y co-dueño con otro hospital católico, lo vendió a este último hospital  y éste me dijo que no querían mis servicios porque yo les salía muy cara por mi alto salario. Esto me llevó “a caminar en el agua por 5 años” sin trabajo y con altos gastos. Tomé dos trabajos temporales en el 2005 y el 2006, ambos para convertirse en permanentes después del primer mes, pero lejos de esta última ciudad… En las dos ocasiones me ofrecieron el trabajo con permanencia pero circunstancias obstruyeron que los aceptara. Uno de los grupos súbitamente retiró la oferta, a pesar que sólo dos días antes me habían dicho que yo era muy buena anestesióloga. En representación del grupo, me hubiese convertido en la directora de otro centro de cirugía que pertenecía al pequeño hospital católico en Indiana, el mismo de donde la anestesióloga me había mal informado, pero ella ya no trabajaba con este hospital aunque permanecía en la misma ciudad…Este grupo conocía muy bien cuán difícil era esta doctora… ¿Entonces, por qué retiraron la oferta de trabajo? No me cabe duda que el Señor estaba detrás de todo esto, para que volviera al mismo sitio donde vivía en Ohio.

El segundo trabajo, un año más tarde, no era el tipo de práctica congruente con mi estándar… Mi salario era de $25.000 al mes, pero no sentí que el Señor me daba la libertad de decir que sí o que no. Yo escogí lo que me pareció sería lo correcto ante Sus ojos… Dos años más tarde y cuando el tiempo era el especificado por la voluntad de Dios, puse la casa en venta y se vendió en cortos 4 meses y a pesar que las casas no se vendían, escapando así la crisis económica presente, y primero que otras 7 casas en mi misma cuadra y algunas tenían un año sin venderse.  Claro, mi casa fue la más perfecta para un hombre joven quien había sufrido un derrame cerebral y necesitaba una casa con zaguanes amplios para poder pasar en su silla de ruedas… Todo fue planeado en el cielo para ellos y para mí…. Los nuevos dueños eran metodistas muy religiosos.   

Además, durante los 5 años de caminar en el agua escribí un libro sobre la Divina Misericordia. Pasé muchísimas horas en frente del Santísimo Sacramento. Estos cinco años fueron muy necesarios para cementar mi relación con el Señor a Quién había conocido a la edad de 6 años, pero ahora diciendo que sí a una situación muy poco común, y tan poco usual, que requirió una confianza total en su misericordia, o sea, “fe sin miedo…” Tenía que cargar mi máquina espiritual con un sí a esta cruz la cual yo podía haber evitado cuando lo quisiese, y vender la casa tres años antes, y antes  de la caída del mercado de venta de casas. Pero mi Señor no había terminado conmigo: el día que se cerró el trato de la venta de mi casa, mi última persecución comenzó… Alguien me acusó a la Junta que regimienta la práctica Médica del Estado en que vivía que yo tenía un “alias” y que había tratado de matar a la persona acusadora, y eso no vino de un colega mío… Sin embargo, la persona acusadora les dio su nombre y dirección falsos y ellos me exoneraron, ya yo estando aquí  adonde vivo ahora… Jesús anunció que esto era parte de seguirlo a Él y hasta me sentí con gratitud… Ya para entonces, me había vuelto una sabia en materia de cruces…

Claro, ya para ese momento, ya entendía que estas persecuciones tan horribles, profesionales y de otras personas, eran tentaciones de Satanás para ellos para tratar de destruir este preciso momento cuando estoy gritando desde el techo de mi casa y a través de esto “blog” tan largo, que Dios existe y que está vivo… Que Él está loco por nosotros… Sin embargo, cualquier odio o resentimiento hubiera endurecido mi corazón y perdido el sentir Su Presencia, pero Su misericordia me liberó de sentimientos negativos contra mis perseguidores. Además, a través de todas estas cruces tan pesadas, pude desprenderme del dinero (y de salarios gordos), de lujos, de posesiones de toda clase incluyendo ataduras a mi misma vida, y por muchos años, quizás unos 10, hasta no sé ya lo que es la soledad…

Estoy segura de que están exhaustos de tantas historias, así como yo lo estoy, pero en mi caso especialmente porque me recuerdan la oscuridad que he vivido proveniente de otros seres humanos. Sin embargo, estas historias ofrecen una ventana para ver Su misericordia en mi vida. Para concluir debo agregar que he vivido muchas circunstancias impregnadas de Su misericordia con muchas vueltas y giros y con eventos que me equiparon para enamorarme más y más de este Dios/Hombre. El discipulado cuando se vive de acuerdo a Sus estipulaciones, es un instrumento que transforma nuestra vida para poder entrar más profundamente en la intimidad de Su amor y de su misericordia para nosotros. Si nosotros “tratamos” de cumplir nuestra parte, Él nos abruma con Su ternura y cuidados como el de una madre para su bebito.

Corolario: se han enterado de muchos giros y vueltas que transformaron mi vida. He podido vivir la bendición de no resentir a mis enemigos y hasta en años recientes perdí la experiencia de sentirme sola. Estas historias pueden demostrar cómo Él ha sido mi Pastor y que aun en tiempos de gran persecución, a mí nada me faltó. Pero eso, ahora no trato ni de sugerirle a mi Señor que es lo que quiero. Su voluntad ha sido tan perfecta y la que me ha dado tanta vida y transformación, que yo sé que lo que Él quiera, cualquier mezcla de cruces y bendiciones, es el plan más perfecto para mí. No se requiere una gran inteligencia para darse cuenta de esto.

“Amo tu voluntad, Dios mío, llevo tu ley en mi interior. He proclamado tu fidelidad en la gran asamblea; tú sabes, Señor, que no me ha callado.” Salmo 40:9-10.

Pero cualquiera puede argüir, “Bueno, esto es en su caso. Has trabajado mucho toda tu vida.” Yo le contestaría lo siguiente: estas historias no hay duda de que están atadas a mi encuentro personal  con él cuando era niña porque cada giro y decisión fueron cubiertas con Su misericordia y a mí casi ni me costó nada. Aún más, estos últimos 5 años en mi otra residencia fueron muy oscuros en muchos ángulos y lo peor fue seguir creyendo (confiando – fe sin miedo) dos cosas: que seres humanos pueden equivocarse y que mi trabajo es amarlos como sea (las Palabras del Maestro), y que Dios me ama tanto  que Él no podría cambiar su forma de ser conmigo en el pasado, solo en estos últimos años. Pero estoy segura que en el momento en que escogí el camino del “amor”, obedeciendo su voluntad y amando a mi prójimo, Su misericordia se desató como algo mágico… Y su magia es la gracia… Esta gracia/misericordia está sentada a la puerta de TODOS  nuestros corazones esperando ese sí incondicional. ¿No es esto lo que la Biblia enseña y que Jesús vino a modelar?

Sin embargo este encuentro con Él es posible en cualquier momento, en cualquier lugar y para cualquiera. De otra forma, Dios no sería justo. Yo simplemente lo obtuve cuando era una niña. Hay una sola llave para entrar en esta relación de discipulado: decirle que sí a Su gracia (a través de decirle que sí a Su voluntad) que siempre está esperando a ayudarnos a vivir como discípulos con un deseo total de auto-negación, abrazando nuestras cruces a medida que llegan, y haciendo lo que Él hizo, porque su caminar nos lleva a una perfecta muerte de nuestra voluntad y a nuestra resurrección, que significa paz, gozo, perdón de los enemigos, y nunca sentirse solo/a. Si luchamos contra Su voluntad, estamos luchando contra nuestra “resurrección” en esta tierra. Estamos renunciando a ser libres… ¡Finalmente libres!

Y aquí están mis sueños… Yo sueño que algún día nosotros los cristianos vayamos a las Escrituras a leer la información o mapa y que tratemos de vivirla; luego que vayamos a los Sacramentos a recibirlos pero bien preparados, y todo esto unido a la oración constante para ser equipados y voluntariamente poder decir que sí a cada presente momento sin ser halados gritando y pateando, aunque el momento esté lleno de angustia, enfermedad, miedo, pobreza o desilusión con las vidas de otros y que incluyen a los que nos gobiernan. Yo sueño que ninguna conducta de los humanos que forman la Iglesia pueda interferir en mi “resurrección”.

Yo sueño que algún día todos nos reunamos en las iglesias como un solo Cuerpo de Cristo y que adoremos al Señor juntos. Yo sueño que algún día veamos a los niños en cualquier fase de desarrollo y digamos con Jesús, “Dejen que los niños vengan a Mí (déjenlos vivir) porque es a ellos a quienes les pertenece el Reino de Dios”. Yo sueño que cuando el tiempo me llegue y entre a un hospital para el tratamiento de una enfermedad terminal, yo sea tratada no como una que está desperdiciando los dineros de las compañías de seguros de salud, sino como una imagen de Dios. Yo sólo sueño….

Yo sueño que algún día nosotros los cristianos “deseemos” seriamente seguir a Jesús para poder que Su misericordia nos caiga como la lluvia en la primavera y que haga florecer la semilla de nuestras vidas. Yo sueño que algún día sólo nos mantengamos mirándolo a Él mientras caminamos sobre el agua, a medida que hacemos Su voluntad la cual a veces demanda mucho, y nunca mirar ni para atrás ni hacia el futuro ni a otros, en lo que se refiere a cuán despacio caminan hacia Emaús, ni nunca dudar como Pedro que con Jesús todas las cosas son posibles… Y quiero repetir  que todas las cosas son posibles con Dios  para aquellos que tienen fe, y no sólo algunas cosas o la mayoría de las cosas. De manera que es posible realizar mis sueños….

Yo sueño que algún día finalmente entendamos que Él está esperando tener un encuentro con cada uno de nosotros, y para mis camaradas católicos, Él está totalmente presente en el Tabernáculo como 2.000 años atrás. Yo sueño que algún día y porque buscamos hacer Su voluntad con gran determinación, deseo y cuidado, no perdamos ninguna visitación que Él nos haga a través de otras gentes, eventos, circunstancias, cruces, etc. Yo sueño que algún día paremos de pensar en lo que el futuro nos pueda traer y cantar con Sta. Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein) su oración que dice, Señor, no queremos conocer Tus caminos ya que somos Tus hijos. Tú eres un Padre de sabiduría y nuestro Padre también. Y si nos llevas a través de la noche, sabemos que vamos a Ti.” Y yo sueño que todos podamos responder, “Amén” o “que así sea”.

Fue reportado recientemente que buenos estudiantes de escuela secundaria mandan más o menos 35.000 mensajes de texto por año por estudiante!  Ellos mandan estos textos mientras están en clase, al levantarse en la mañana y antes de acostarse. Esta locura de esta generación refleja la nuestra… ¡Perdón! ¿Y quién es responsable de todo esto? Cada uno de nosotros… ¡Estos muchachos están llenando un vacío interior que en realidad tienen por Dios pero que no lo saben…! Lo único que puedo decir de nuevo es que al conocerlo en mi niñez, Él siempre ha llenado ese vacío aun en momentos que ni cuenta me doy.

Pero tengo otro sueño enorme de que pronto… un grupo de nosotros nos ocupemos en resolver este problema con toda seriedad creyendo en el poder de nuestra oración, y en el poder de nuestra conversión constante para así poder ser Sus discípulos que son mandados a dar testimonio de Su majestad y de Su amor y misericordia…  Vamos a soñar juntos y mientras oramos juntos con nuestros bocas, corazones y también con nuestros actos, vamos a mandarle mensajes de texto a Jesús todo el día con nuestro amor… A Él le fascina responder à Es hasta ahora que me doy cuenta  que al haberlo encontrado a los 6 años, lo he estado amando sin saberlo, o dicho en otra forma, le he estado mandando mensajes de texto y Él me ha respondido con señales y maravillas, con giros y vueltas y con más amor del que yo jamás hubiese podido soñar…

Entonces, algún día podremos decir, “Ya no tenemos que soñar porque ‘somos libres, finalmente libres’… Gracias a Dios por habernos mandado a su único Hijo a rescatarnos y hasta quedarse con nosotros mientras realizábamos nuestros sueños.”

 

 


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